
Uno de los filósofos que ha demostrado mayor coherencia en su obra es sin duda Adolfo Sánchez Vázquez quien desde su juventud mantuvo como eje de su reflexión el compromiso con el socialismo. Nació el 17 de septiembre 1915 en Algeciras, España, vivió su infancia y parte de su juventud en Málaga donde realizó sus primeros estudios y comenzó sus actividades políticas en las Juventudes Socialistas. Cuando estalló la guerra civil se dirigió a Málaga y después a Madrid. Después de la derrota emprendió el camino al exilio en México donde retomó sus estudios universitarios en la facultad de Filosofía y Letras de la UNAM; se doctoró en 1966 con una tesis (Sobre la praxis). Su obra filosófica abarca más de 30 libros, algunos fueron traducidos a los principales idiomas.
1. ¿En qué consiste el pensamiento de Sánchez Vázquez?
Se trata de una teoría fundamentada principalmente en Marx. Para él, es la teoría más fecunda para transformar la sociedad. No se trata de filosofar por filosofar. Se trata de un proyecto de alcanzar el socialismo vinculado estrechamente con la democracia. No sólo hay que comprender la racionalidad histórica; evidentemente hay necesidades objetivas en el mismo proceso de desarrollo económico que exigen cambios sustantivos, pero también existe el factor subjetivo. Este factor es quizá el más importante ya que una política sin sujetos no puede llevar más que a lo mismo. Hay que subrayar inicialmente que la teoría marxista fue adquiriendo mayor relevancia a medida que evolucionó su pensamiento político y filosófico según su vinculación práctica contra las situaciones de injusticia, guerra y explotación. Aunque nunca le faltaron ocasiones para debatir con las principales corrientes filosóficas externas al marxismo, sin embargo su principal preocupación consistió en oponerse a las versiones predominantes dentro del movimiento socialista que paradójicamente negaban esa vinculación práctica. El problema de esta negación consistía en reducir la filosofía a una pura teoría del conocimiento, es decir, a una concepción abstracta interpretativa del ser y de la conciencia sin vínculos con la existencia social.
Varias corrientes del marxismo como las que llegaron a América Latina durante las primeras décadas del siglo XX entendieron que el marxismo era ante todo una concepción positivista, determinista y objetivista cuya función consistía en estudiar las leyes de la historia. Para Sánchez Vázquez la categoría de la praxis, ausente en dichas corrientes, resulta central en el marxismo porque representa la actividad práctica transformadora de la sociedad. Por tanto no puede ser prioritaria la preocupación por los problemas del ser o de las leyes en la naturaleza. Esta preocupación se expresaba en la forma de un marxismo cientificista que no era otra cosa que la doctrina oficial del sistema estalinista.
Frente a esta doctrina, Sánchez Vázquez se inspiró en los planteamientos de Georg Lukács (Historia y consciencia de clase), de Gramsci contra la metafísica materialista (Cuadernos de la cárcel) y de Karl Korsch (Marxismo y filosofía). Estos planteamientos estaban marcados por la polémica contra el Dia-Mat soviético (doctrina del “Materialismo Dialéctico”). Ante este panorama Sánchez Vázquez sintió la necesidad de reivindicar la categoría de la praxis que estaba presente ya en los Manuscritos económico filosóficos de 1844 de Marx donde se planteaba que el ser humano es ante todo un ser activo, creador. Es así que en su tesis doctoral estudió el concepto de praxis en Hegel, Feuerbach y Marx, además de ciertos problemas específicos como la relación entre la teoría y la praxis, la razón y la violencia en la historia. Lo que en esta tesis doctoral afirma es que la praxis debe ser entendida como unidad entre lo subjetivo y lo objetivo, algo que genera un producto (una nueva realidad) por ejemplo una obra de arte o una forma de organización social. La praxis puede ser creativa pero también repetitiva, por ejemplo cuando se burocratiza o se vuelve un academicismo estéril.
En 1980, tuvo necesidad de hacer algunas correcciones a la primera edición, como la reformulación de la relación entre espontaneidad y la acción. No es como decía Lenin, que la conciencia de clase es importada por la clase obrera desde afuera. Por sí misma la clase puede generar su propia conciencia (tal como señalaba Marx). Pero además de cuestionar a Lenin, añadió otro capítulo para deslindarse de la concepción esencialista de Marx. Según esa concepción habría una filosofía de la naturaleza humana que, al objetivarse en el trabajo, se enajena, por lo que cabe plantearse la recuperación o reapropiación de tal naturaleza. O sea que Sánchez Vázquez despegó su filosofía criticando los restos metafísicos hegelianos que se presentaban en la fase juvenil de Marx. Después de la segunda edición de Filosofía de la praxis, en un nuevo libro realizó una reflexión en un contexto ideológico más complejo como el debate entre ciencia e ideología, entre los autores y corrientes de pensamiento que valoraban más el joven o el viejo Marx. El concepto de ser humano como ser histórico y social (concepto que ya estaba en la fase juvenil de Marx) le permitió enfrentarse a L.Althusser quien propugnaba rechazar ese humanismo a favor del carácter “científico” del Marx maduro). Sánchez Vázquez cuestionó la separación althusseriana de la teoría con la práctica.
Se puede afirmar que la filosofía de Sánchez Vázquez mantuvo hasta su muerte en 2011, un fuerte énfasis en la categoría de la práctica. Así entendió el marxismo como filosofía de la praxis con cuatro aspectos indisolubles:1) una crítica de lo existente en nombre de la necesidad de justicia y libertad; 2) un proyecto de emancipación , el socialismo como nueva sociedad; 3) un conocimiento de la realidad a transformar ligado a una voluntad de cambio; 4) por su voluntad de cambio un vínculo con la práctica adecuada al proyecto de emancipación.