Teresa Oñate en México

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Lo que también hay que destacar de Teresa Oñate es su recuperación de filósofos modernos como Heidegger, Nietszche y Gadamer: «Hemos necesitado de Nietzsche, Heidegger y Gadamer para comprender que el modo de conocimiento es comprender. Se trata de un comprender que necesariamente es interpretar» 

Lo que me llama mucho la atención es el modo en que recupera a estos filósofos reconectándolos con los griegos. En su brillante trabajo «Gadamer y los Presocráticos: la teología de la esperanza en el límite oculto de la hermenéutica», Teresa ha desmenuzado con todo detalle los estrechos vínculos que difícilmente captamos cuando leemos las obras de esos autores. Hasta donde alcanzo a ver pocos lo hacen. Entre los filósofos españoles, ella se mueve entre aquellos que como Andrés Ortiz Osés pugnan una hermenéutica original centrada en la búsqueda de un origen materno-simbólico o entre aquellos que repiten acríticamente a los filósofos alemanes y franceses. Navegando entre arcaicos y posmodernistas derrideanos, no creo equivocarme al decir que en el actual panorama de la filosofía española, Teresa Oñate se destaca por el modo creativo, irreverente del pensar, que mezcla de manera barroca a los griegos con los posmodernos. ¿Y por qué lo hace?

La hermenéutica en la posmodernidad –dice ella- debe operar también un giro de retorno que permita la reapropiación de la filosofía griega, no absorbible por el racionalismo posterior de la ciencia y de la técnica. Hay que recuperar la ontología del límite, de «lo divino como constituyente, de los modos de racionalidad comunitaria y solidaria que pertenecen al amor y que por tanto son hermenéuticos.»

La hermenéutica que nos propone Teresa Oñate es una hermenéutica que nos permite en los países como México y América Latina una atención en los valores de nuestro mestizaje y adecuada con nuestro propio metabolismo cultural. En este sentido nos invita a utilizar a Heidegger y Nietzsche proyectando nuestro propio problema del multiculturalismo y la necesidad de una educación para la paz.

De Heidegger nos ofrece un cuestionamiento del tiempo lineal de la modernidad y una crítica del mito del progreso como mercantilización generalizada. Basándose en «Tiempo y ser», ella dice que debemos retomar la idea de un pensar sin el ente (lo contrario del proyecto de Ser y tiempo y que el mismo Heidegger abandonó por estar equivocado). Se trata de no volver a la metafísica de la entidad o del mito del Uno, de los objetos, de los sujetos. Habría en este Heidegger un planteamiento recuperable contra el antropocentrismo y el humanismo.

Teresa tiene claro que un pensar sin el ente requiere de otro tiempo y otro espacio donde se ubican lo no dicho y lo no pensado. Creo que es en torno de esta nueva metafísica donde podemos buscar una nueva manera de pensar la educación en el contexto de la globalización.

De Nietszche nos ofrece extraer una hermenéutica centrada en los hechos como interpretaciones. Pero no se trata de caer en el idealismo sino más bien de rescatar un modo de pensar creador, que dé valor a lo sagrado no trascendente. Contrariamente a las lecturas de Nietzsche que ven incompatibilidades difíciles de aceptar, Teresa nos plantea leerlo para enfrentarnos al positivismo y su comprensión irracionalista de la naturaleza. Este Nietzsche no tiene mucho que ver con el Nietzsche trillado que conocemos sino más bien con aquel otro desconocido de La filosofía en la época trágica de los griegos. En esta obra Nietzsche redescubre el pensamiento de Heráclito. Se trata de la idea de un límite o acontecer que no se puede inducido ni deducido del movimiento (idea la comunidad).

¿Y Gadamer?. De él dice que al igual que en el caso de su maestro Heidegger, la referencia a la filosofía inicial de los presocráticos resulta una referencia central y privilegiada para la hermenéutica. Por lo que ambos, Heidegger y Gadamer, prosiguen entonces el camino ya abierto por Nietzsche. Y así concluye ella que a través del tiempo y del espacio, de los siglos y las generaciones dialogan y discuten las personas alternándose entre sí «y entrando en conversación también sus diferentes hermenéuticas críticas : desde Platón y Aristóteles, Sócrates y los presocráticos, hasta Hölderlin, Nietzsche, Heidegger, Benjamin, Gadamer, Deleuze, Vattimo… y un amplio nosotros». 

Las ideas de Teresa Oñate nos invitan a este diálogo. Dejemos que fluya su agradable conversación con nosotros.  

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