
Reseña del libro de James Bridle. La inteligencia humana es ante todo unidad indisociable entre palabras , pensamientos y afectos. El mito de la inteligencia artificial consiste entonces en hacerse ilusiones de poder alcanzar modalidades superiores a la inteligencia humana. La educación se enfrenta hoy a la alianza entre una dominación tecnológica y una nueva religiosidad fundada en mitos. Estaríamos ante un proceso de regresión oscura en la medida en que el ciberespacio y la internet se asocian a la onmipresencia divina. Como dice Víctor Gómez:
«El espejismo es, en efecto, más potente que el sentimiento de la utilidad a la hora de explicar la auténtica fascinación que despierta la tecnología. De ahí lo dudoso de operaciones como la de poner en el pupitre de cada escolar el ordenador conectado a Internet.. Hay en todo esto una suerte de nuevo fantasma de la transmigración de las almas. Con utopías de conseguir que el ordenador nos releve como depositarios de la inteligencia, y hasta que el robot nos releve como depositarios de la vida». (Gómez Pin, 2006,104).
Otros autores han subrayado también este aspecto mítico religioso ante la fascinación tecnológica:
La educación digital básica comprende dos procesos: la informatización y la internetización, que se convierten en la enseñanza principal y mediadora de todas las demás. La alfabetización digital convierte a las escuelas en centros confesionales electrónicos, donde el fundamento es la doctrina religiosa digital, que condiciona la visión y la selección (Alonso Andoni, Arzoz Iñaki, La nueva ciudad de Dios.Un juego cibercultural sobre el tecno-hermetismo, Ediciones Siruela, Madrid, 2002,104).
La alusión al regreso a una edad oscura religiosa ¿significa un retorno a las tinieblas o a una nueva edad media? ¿Estamos otra vez de una experiencia de nihilismo y desesperanza? Como bien aclara James Bridle en su libro La nueva edad oscura, No se trata de oponerse a la tecnología sino de reflexionar mejor creando nuevas metáforas. Se trata más bien de una enorme dificultad para ver con claridad lo que tenemos por delante y actuar en el mundo. (James Bridle, La nueva edad oscura, Debate, Barcelona, 2020.p.22.)
El problema es que la tecnología nos ha llevado a una situación contradictoria, cuanta más información y conocimiento tenemos resulta más dificil comprender la realidad ¿ cómo reconocer lo verdadero y lo falso en un mundo donde predominan las falsas noticias? Admitir que existe la confusión es una de las facetas de la nueva edad oscura.
- No se puede negar el hecho de que las transformación de la educación se debe a la planetarización o globalización de la cultura. Esto hace que se transforme la parte de lo oral y de lo escrito por efecto de los nuevos entornos electrónicos. En lo más específico, la educación en el aula como cambio del paradigma docente- estudiante. Como dice Elizabeth Hernández Alvídrez en la educación tradicional la relación se planteaba fisicamente como intención de entendimiento. Su crisis se debe al autoritarismo que se deriva de la pérdida de distancia.
Con la inteligencia artificial que se impone en las escuelas a nivel mundial la técnica ocupa el lugar del maestro y el proceso educativo se vuelve un sistema neutro, objetivo que funciona con algoritmos: de tal manera que leer un libro, investigar, aprender, estudiar, se rigen cada vez en mayor medida por lógicas algorítmicas y son controladas por procesos computacionales opacos y ocultos (James Bridle, 49) Cada vez más desaparece la conciencia y la relación humana básica de entendimiento entre docentes y estudiantes. El proceso educativo se convierte en algo relacionado con el funcionamiento de las máquinas. La computación sustituye al pensamiento consciente. Pensamos cada vez más como robots, hasta el extremo de dejar de pensar. La realidad adopta la apariencia de una computadora.