El poema de David Huerta sobre Ayotzinapa

huerta

David Huerta nació el 8 de octubre de 1949 en la ciudad de México y falleció el 3 de octubre de 2022. Fue hijo del célebre poeta Efraín Huerta. Estudió en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM donde posteriormente impartió cursos y seminarios sobre Góngora, Sor Juana y Juan Rulfo. Fue autor de una amplia obra ensayística y poética que le hizo merecedor de los más altos reconocimientos como el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el campo de Literatura. Su trayectoria profesional se relaciona con la generación del movimiento estudiantil de 1968 (generación a la que pertenecieron José Revueltas, Carlos Pereyra, Bolívar Echeverría y Carlos Monsiváis entre muchos otros brillantes pensadores de la izquierda mexicana).  No se puede dejar de reconocer su participación activa y su apoyo a importantes revistas como Proceso y diversas casas editoriales  como Ediciones Era.

Su obra poética se caracteriza por su compromiso social. El poema de David Huerta sobre Ayotzinapa es un ejemplo paradigmático de su obra poética muy alejada del esteticismo y del formalismo.

Cuando lo leemos hoy a 10 años de la desaparición de los 43, hasta las piedras lloran y se estremecen ante este retrato desolador de un país desgarrado, roto en mil pedazos, como un espejo que no se puede reparar:

“Esto es el país de las fosas

Señoras y señores

Este es el país de los aullidos

Este es el país de los niños en llamas

Este es el país de las mujeres martirizadas

Este es el país que ayer apenas existía

Y ahora no se sabe dónde quedó”

Los días pasan y pasan y se niegan a pasar, como si no quisieran ser borrados y quedar definitivamente olvidados. ¡Ayotzinapa vive! Este grito sigue resonando en las calles, en las escuelas, en los campos, en las ciudades, en muchos hogares que se han vuelto vacíos y donde nos encontramos abandonados y perdidos:

 “Estamos perdidos entre bocanadas

De azufre maldito

Y fogatas arrasadoras

Estamos con los ojos abiertos

Y los ojos los tenemos llenos

De cristales punzantes

Estamos tratando de dar

Nuestras manos de vivos

A los muertos y a los desaparecidos

Pero se alejan y nos abandonan”

Hay en este poema imágenes bellísimas que aluden a una realidad histórica con un pasado que no quiere pasar, con sombras y fantasmas que regresan y regresan porque la memoria duele y nunca deja de doler:

“Y en la sombra

Aparecen los muertos

Como luces y frutos

Como vasos de sangre

Como piedras de abismo

Como ramas y frondas

De dulces vísceras

Los muertos tienen manos

Empapadas de angustia

Y gestos inclinados

En el sudario del viento

Los muertos llevan consigo

Un dolor insaciable”

.

La belleza de estas metáforas de David Huerta tiene como principal intertextualidad la obra narrativa de Juan Rulfo, especialmente el pequeño mundo mágico y maravilloso de Comala, donde resuenan las voces y murmullos de los muertos, más vivos que los vivos:

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“Los muertos no se han ido

Ni los han hecho desaparecer

Que la magia de los muertos

Está en el amanecer y en la cuchara

En el pie y en los maizales

En los dibujos y en el río”

Puede parecer que en este gran poema de David Huerta sobre Ayotzinapa hay un acento en la ausencia, en lo irremediable, en la nada, pero no es así. Lo que predomina más bien es la luz que surge de la oscuridad. La esperanza que renace después de la devastación. El Ave Fénix que siempre renace de sus cenizas. El silencio que nos calma como un bálsamo después de la tormenta. Por eso el poema concluye con una interpelación a los lectores para no dejarnos dominar por la queja, el lamento, la tristeza o la resignación que únicamente paralizan: l

“Quien esto lea debe saber

Que fue lanzado al mar de humo

De las ciudades

Como una señal del espíritu roto

Entreguemos a los muertos

A nuestros muertos jóvenes

El pan del cielo

La espiga de las aguas

El esplendor de toda tristeza

La blancura de nuestra condena

El olvido del mundo

Y la memoria quebrantada

De todos los vivos

Ahora mejor callarse

Hermanos

Y abrir las manos y la mente

Para poder recoger del suelo maldito

Los corazones despedazados

De todos los que son

Y de todos

Los que han sido”

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Un comentario en “El poema de David Huerta sobre Ayotzinapa

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