
En agosto del año de 1989 se realizó un coloquio sobre la filosofía del exilio español en Tlaxcala donde asistieron entre otros Adolfo Sánchez Vázquez, Wenceslao Roces, Silvia Durán, Graciela Hierro, y otros que ya fallecieron.. En aquel momento todavía no se hablaba del fin del socialismo y menos del finiquito del exilio español. En las mesas de este coloquio se hablaba con viveza del valioso legado de los republicanos.
Recuerdo cómo muchas ponencias suscitaban debates acalorados. Ninguno de los allí presentes se mantenía frío o distante. Los debates giraban en torno de la obra de José Gaos, de David García Bacca, de Joaquín Xirau, Gallegos Rocafull, María Zambrano, Eduardo Nicol, en fin de aquellos viejos y queridos maestros que posteriormente se verían amenazados por el olvido y la indiferencia. Quizá pensando en lo que podía suceder, Gabriel Vargas Lozano y Roberto Hernández Oramas tuvieron la iniciativa de publicar las ponencias. Así fue como tuvo su origen el libro Cincuenta años de exilio español en México.
El libro salió publicado por la Universidad de Tlaxcala pero por extrañas razones nunca llegó a circular. Como muchas otras publicaciones quedó embodegado, es decir, sepultado, antes de nacer. Yo había ído a reclamar el ejemplar que me correspondía por haber participado como ponente. Como no me quisieron dar más ejemplares me metí a la bodega y logré llevarme algunos (de haber sabido que íba a convertirse en un libro perdido me hubiera llevado más para regalar).
Y cuando Don Adolfo me preguntó si tenía alguno, con gusto le dí uno para él y otro para Wenceslao Roces. Me acuerdo con emoción la alegría de ambos al tener en sus manos este libro del que sabían que existía pero que era inencontrable. Y es que en ese libro se publicó la ponencia de Sánchez Vázquez titulada “En Homenaje a Wenceslao Roces”. O sea que el librito tenía un significado especial. Visto desde hoy, después de más de treinta años, adquiere más valor como otro testimonio de lo que importaba entonces.
Wenceslao Roces era una leyenda en vivo. No sólo Roces era el gran traductor de las obras de Marx y Engels sino un militante e intelectual marxista. La ponencia de Sánchez Vázquez nos habla, además de su trayectoria política, de su obra creadora y de su trabajo de investigación.

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